Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés,
Antes de esto, las ciudades de refugio eran solo una instrucción que Moisés había transmitido. Ahora Josué realmente las establece — lugares reales, con fronteras reales, donde alguien que matara a otra persona por accidente, sin intención, podía correr y estar a salvo de quien buscara venganza, hasta que ocurriera un juicio justo.
Piensa en a quién protege esta ley. No exactamente al inocente — al culpable por accidente. Alguien con sangre en las manos y ninguna intención detrás, alguien a quien toda la comunidad podría juzgar antes de hacer una sola pregunta. Las ciudades existían para que un veredicto apresurado y furioso no fuera el único veredicto disponible.
Quizás has hecho algo de lo que te arrepientes, algo más confuso que un error limpio, pero menor de lo que la gente supone de ti. Esta ley antigua sugiere un Dios que construyó refugio exactamente para ese tipo de culpa complicada — no para excusarla, sino para asegurarse de que el juicio no sea la única puerta que quede abierta.
Si has estado cargando culpa por algo más confuso que un error limpio, puede ayudar saber que el refugio siempre fue parte del plan.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.