Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años.
El cántico de Débora termina con una imagen, no un argumento: los que aman a Dios levantándose como el sol en toda su fuerza. Y luego, casi como una nota al margen, el resultado real — la tierra reposó cuarenta años. No cuarenta años de desfiles de victoria. Solo descanso, después de lo que claramente había sido un largo tramo sin él.
Vale la pena notarlo si asocias la fe con una intensidad constante, como si debiera ser una victoria tras otra. Esta historia termina con algo más silencioso que la victoria — una paz común y prolongada que llegó después de que la lucha en verdad terminara, no antes.
Quizás lo que en realidad buscas no es un avance dramático, sino algo más parecido al descanso — un tramo de tiempo en el que no estás constantemente preparándote para la próxima crisis. Este cántico sugiere que eso no es algo menor para desear. A veces el descanso es todo el sentido de la victoria.
Si lo que en verdad quieres es descanso y no otra batalla, ese deseo vale la pena tomarlo en serio.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.