Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 76

El Último Acto

La Cuenta Final

Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.
JUECES 16:30 · RVR1960

La historia de Sansón ya es prácticamente un desastre a estas alturas — promesas rotas, malas decisiones, fuerza malgastada en las cosas equivocadas una y otra vez. Y termina aquí, ciego, burlado, encadenado entre dos columnas, con una oración final y un último acto de fuerza que le cuesta la propia vida junto con la de sus enemigos.

Lo incómodo y honesto de este final es que no es una redención limpia. Sansón no recupera su vida anterior. No logra deshacer lo que malgastó. Lo que obtiene es un momento final en el que su fuerza, por más fallido que fuera el hombre que la portaba, logra más que toda su vida anterior.

Quizás tu propia historia se parece más a la de Sansón de lo que te gustaría admitir — años de potencial desperdiciado, decisiones que no puedes deshacer. Esto no es un versículo que prometa un final ordenado. Es una promesa mucho más extraña: que incluso una vida mal vivida no está necesariamente descalificada de un último acto real de propósito.

Si has supuesto que demasiado tiempo desperdiciado te descalifica de cualquier cosa significativa que quede, el final de Sansón argumenta lo contrario.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.