Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
"¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?" Elías no le está pidiendo a una multitud de ateos que se convierta. Le habla a una multitud de indecisos — gente que mantenía un pie en la religión antigua y otro en la nueva, cubriéndose porque comprometerse con cualquiera de los dos lados parecía arriesgado.
Esa es una postura conocida. Mucha gente no rechaza a Dios exactamente — solo lo mantiene como una opción, una voz más entre varias, sin dejar nunca que ninguna decida realmente algo. Es cómodo. Pero, según sugiere este versículo, también es su propio tipo de cansancio — cojear en vez de caminar.
Fíjate en lo que Elías no hace: no avergüenza a la multitud por su incertidumbre. Solo lo nombra con claridad y les pide que elijan de verdad. El pueblo, notablemente, no responde nada — la Escritura no suaviza lo difícil que es ese momento. Si estás en algún punto entre la fe y la duda ahora mismo, esta historia no te apura. Solo se niega a fingir que el punto medio es un lugar cómodo para vivir para siempre.
Si has mantenido un pie en cada lado, ¿qué te costaría realmente hacer esa pregunta con honestidad?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.