Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
Dos hombres solo caminan y conversan. Entonces aparecen carros de fuego, caballos de fuego, y Elías desaparece en un torbellino, directo hacia arriba. Es una de las salidas más extrañas de toda la Biblia — sin muerte, sin funeral, solo una conversación común interrumpida por algo enorme.
Es fácil leer un versículo así y o tragarlo entero, o descartarlo por completo. Ninguna reacción es obligatoria ahora. Lo que vale la pena notar es la forma de la escena: algo extraordinario irrumpiendo en algo completamente ordinario, a mitad de frase, sin aviso.
Quizás eso no esté tan lejos de cómo la gente describe encontrarse con Dios incluso hoy — no suele ser un torbellino, sino algo que irrumpe en un martes sin nada especial y resignifica todo lo que viene después. No tienes que decidir hoy si los carros de fuego son historia literal u otra cosa. Puedes simplemente considerar la posibilidad de que lo ordinario y lo extraordinario no están tan separados como parecen.
¿Algún momento común de tu vida alguna vez pareció interrumpido por algo más grande — y qué hiciste con eso?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.