Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
El miedo rara vez pide permiso. Aparece en medio de la noche, en un diagnóstico, en una llamada para la que no estabas preparado. Este versículo no finge lo contrario — es una pregunta hecha por alguien que claramente tenía razones para temer: "¿de quién temeré?"
Pero nota que es una pregunta, no una negación. No está diciendo que el miedo sea falso ni que el peligro no sea real. Está diciendo que algo se ha vuelto más grande que el miedo — una luz lo bastante fuerte como para hacer retroceder la oscuridad, una fortaleza lo bastante sólida como para que la amenaza, por real que sea, no tenga la última palabra.
Quizás estés en una temporada donde el miedo parece lo más honesto que tienes. Este versículo no te pide que finjas una confianza que no sientes. Solo pregunta si hay algo — o alguien — que valga la pena poner junto a tu miedo, para medirlo.
¿Cómo sería medir tu miedo frente a algo más grande, en lugar de simplemente vivir dentro de él?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.