Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Un ciervo jadeando por agua no está adornando su sed. No elige querer agua como un pasatiempo — es un animal cuyo cuerpo fallará sin ella. Esa es la intensidad que este versículo toma prestada para describir el anhelo por Dios: "así clama por ti, oh Dios, el alma mía."
La mayoría no hablamos del anhelo espiritual en un lenguaje tan crudo. Preferimos llamarlo curiosidad, o una etapa, o algo que resolveremos más adelante. Este versículo sugiere que puede parecerse más a una necesidad real — no un interés intelectual, sino algo más cercano a la sed.
Si alguna vez sentiste un dolor que no supiste nombrar bien — no exactamente tristeza, no solo cansancio, algo más como un vacío con una dirección — este versículo no intenta explicar ese dolor. Solo dice: está bien que sea exactamente lo que parece.
¿Y si ese dolor sin nombre que cargas fuera en realidad sed, y hubiera algo real para beber?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.