Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Esta frase se cita mucho, a menudo fuera de contexto, y vale la pena recuperarlo: fue escrita para gente en el exilio, lejos de casa, sin un plazo claro para volver. "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros" no se dijo a personas cuya vida iba bien. Se dijo a personas cuya vida acababa de derrumbarse.
Eso cambia lo que la promesa realmente afirma. No es "no les pasará nada malo". Cosas malas ya habían pasado — por eso estaban en el exilio. La afirmación es más específica y, quizás, más duradera: que los planes debajo de la destrucción son de paz, no de mal, orientados a un futuro y una esperanza que todavía no puedes ver desde donde estás.
Si tu vida hoy no se parece en nada a lo que planeabas, este versículo no te pide que finjas lo contrario. Pregunta si es posible que haya una intención corriendo por debajo del desorden que aún no ha terminado de mostrarse.
Si esta promesa fue escrita para gente cuya vida ya se había derrumbado, ¿podría seguir siendo válida para la tuya?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.