He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
Esta es una hambruna inusual para amenazar — no escasez de comida o agua, sino escasez de siquiera oír la palabra de Dios. Amós describe personas que, al final, correrán desesperadas de un lugar a otro, buscando una palabra, y no encontrarán nada. El silencio mismo se convierte en la crisis.
Hay algo que vale la pena notar en lo que hace de esto un castigo en vez de un alivio. El silencio de Dios no es neutral. Se describe como lo peor que podría pasarle a un pueblo que pasó años ignorando las palabras que ya tenía. La ausencia se vuelve insoportable precisamente porque la presencia siempre había importado, aunque actuaran como si no.
Vale la pena preguntarse qué harías realmente si buscaras algo sólido de qué sostenerte y genuinamente no lo encontraras. Este versículo sugiere que el acceso a la palabra de Dios, por más común que parezca en un día cualquiera, no es algo para dar por sentado.
Si nunca has buscado en serio lo que Dios podría estar diciendo, este versículo sugiere que vale la pena hacerlo antes de que la búsqueda se vuelva más difícil.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.