Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
Un experto en la ley religiosa le pregunta a Jesús qué importa más, esperando quizás un debate sobre cuál de las seiscientas reglas tiene prioridad. Jesús responde con dos cosas cosidas juntas: ama a Dios por completo, ama a tu prójimo como a ti mismo. No es una jerarquía de reglas. Es una dirección hacia dónde mirar.
Lo que es fácil pasar por alto es cómo la segunda mitad depende de la primera. "Como a ti mismo" presupone que ya sabes cuidar tu propio bienestar — tu comodidad, tu dignidad, tus necesidades — y te pide extender ese mismo instinto hacia afuera, hacia alguien que no eres tú.
Este es el versículo que abre directamente hacia la parábola del Buen Samaritano, donde "prójimo" termina significando alguien completamente distinto a ti, alguien que quizás habías descartado. Si supusiste que la religión es principalmente sobre creer lo correcto, esto pone otra cosa en el centro: amor, dirigido en dos direcciones, sin excepciones incorporadas en el texto.
Si el amor parece una respuesta demasiado simple para algo tan complicado como la fe, vale la pena leer la historia que Jesús cuenta justo después para ver hasta dónde llega en realidad.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.