y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
"Caed sobre nosotros y escondednos" — eso es lo que dice la gente cuando prefiere ser aplastada por una roca antes que ser vista. Es una escena extraña de imaginar: una multitud entera suplicándole a una montaña que la entierre viva, solo para evitar un rostro. Pero si alguna vez quisiste desaparecer en lugar de ser descubierto, la escena no está tan lejos como parece.
La mayoría tenemos una versión de esto. No montañas y rocas, sino los equivalentes más pequeños — la evasión, el ajetreo, la distracción, cualquier cosa que impida que cierta pregunta llegue a ti. La pregunta detrás de este versículo es directa: ¿puedes realmente pararte frente a lo que es real sobre ti mismo y no huir?
Esto no está aquí para hacerte sentir pequeño. Está aquí porque la alternativa a esconderse es ser visto y aun así seguir de pie — algo muy distinto a ser visto y ser destruido. El resto de esta historia existe justamente para abrir espacio a esa diferencia.
¿Qué haría falta para que dejaras de huir el tiempo suficiente como para mirar de verdad lo que has estado evitando?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.