En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Toda historia empieza en algún lugar. Esta empieza antes de que existiera nada — sin cielo, sin tierra, sin luz. Solo Dios, y luego, de repente, todo.
Es fácil pasar por alto una línea tan conocida. Pero detente a pensar en lo que realmente afirma: que el universo no es un accidente que haya que explicar, pero tampoco se sostiene solo. Algo — alguien — estaba ahí antes, y eligió hacer un mundo.
Si eso es cierto, cambia una pregunta básica que quizás nunca te hayas hecho: no solo cómo llegamos aquí, sino si hubo alguna intención detrás. No necesitas tenerlo resuelto hoy. Pero vale la pena notar que la primera frase de este libro no intenta probar que Dios existe — simplemente parte de que todo se remonta a un comienzo, y a alguien que lo comenzó.
Si nunca te has permitido preguntarte en serio si hay intención detrás de todo esto, hoy puede ser un buen día para empezar.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.