Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;
¿Qué pide Jehová tu Dios de ti? La pregunta suena como si fuera a construir hacia algo enorme — un sistema religioso, un estándar imposible. En cambio, llega a algo casi simple: que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
Lo que resalta es cuán personal es el lenguaje. No realizar rituales correctamente. Amarlo. Andar con él. Es menos una lista de tareas y más la descripción de una relación — del tipo que pide a la persona entera, no solo su cumplimiento.
Si la religión siempre te sonó como un conjunto de obstáculos que superar, este versículo replantea la petición. No se trata de hacer bien una actuación. Se trata de estar dispuesto a caminar realmente hacia algún lugar, con alguien, y hacerlo de verdad, con todo lo que tienes.
¿Cómo sería enfrentar esto como una relación que merece todo tu ser, en lugar de una lista que hay que cumplir bien?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.