Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
"No te dejará, ni te desamparará" se dijo a Josué justo cuando Moisés entregaba el liderazgo de toda una nación — la persona en quien todos confiaban se estaba retirando, y alguien sin experiencia estaba asumiendo. Si alguna vez hubo un momento para sentirse abandonado a las propias limitaciones, fue ese.
Lo notable es en qué se apoya en realidad el valor. No es "sé fuerte porque eres suficientemente capaz". Es "no temas, porque Jehová tu Dios es el que va contigo". La fuerza no es confianza autogenerada — es consecuencia de no enfrentar lo desconocido a solas.
Quizás estás en tu propio momento de transición ahora: un papel que no elegiste del todo, una responsabilidad que parece más grande que tú. Este versículo no te pide que fabriques un valor que no tienes. Pregunta si la presencia detrás del valor podría ser real, la hayas notado o no.
Si estás enfrentando algo más grande que tú ahora mismo, tal vez valga la pena preguntarte si de verdad lo estás enfrentando solo.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.