Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
"¿No te lo he mandado yo?", pregunta Dios a Josué, repitiendo la misma orden que Moisés ya le había dado un capítulo antes. Parece casi redundante — pero no lo es, porque ahora es el propio Dios quien lo dice directamente, no de segunda mano, a través de un mentor que ya se ha ido.
Esa repetición importa más de lo que parece. A veces necesitamos escuchar la misma seguridad dos veces, de una fuente distinta, antes de que en verdad cale. Josué había escuchado "esfuérzate y sé valiente" de Moisés. Ahora lo escucha del propio Dios, con la misma razón adjunta: porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas — no solo en las partes fáciles del camino, sino literalmente en cualquier lugar al que lleve.
Si alguna vez te han dicho algo verdadero que aún no has terminado de creer, eso no es raro. Este versículo sugiere que quizás haga falta escucharlo más de una vez, de más de un lugar, antes de que el valor realmente reemplace al miedo.
Si hay una verdad que ya has escuchado pero aún no terminas de creer, tal vez valga la pena dejar que te la digan otra vez.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.