Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
Un ejército ha rodeado la ciudad. El siervo de Eliseo se despierta, ve los caballos y carros que los cercan, y entra en pánico — con razón. La respuesta de Eliseo no es negar el peligro. Es orar para que su siervo viera algo que ya estaba ahí, pero invisible para él: una fuerza mucho mayor, de su lado.
Es una afirmación llamativa sobre el miedo — no que la amenaza sea falsa, sino que el miedo puede venir de un cuadro incompleto. El siervo no estaba equivocado sobre el peligro. Solo no podía ver todo lo que había en la escena.
No necesitas creer en ejércitos literales de fuego para reconocer la forma de esto. La mayoría de nosotros ha tenido momentos en que el miedo parecía toda la verdad, y resultó que faltaba algo. Esta historia no promete que siempre podrás ver el cuadro completo cuando lo pidas. Pero sugiere que lo que ahora puedes ver no es necesariamente todo lo que hay.
¿Qué podría cambiar si el miedo que llevas ahora mismo no fuera el cuadro completo?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.