Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia.
Justo antes de esta línea, Job dedica un poema entero a rastrear la sabiduría como quien rastrea un mineral raro — mineros excavando profundo en la tierra en busca de plata y oro, pero la sabiduría misma no se encuentra en ninguna mina, ningún océano, ningún precio que alguien pudiera pagar. Es lo único que el dinero genuinamente no puede comprar, y la búsqueda termina completamente vacía.
Luego llega la respuesta, y es casi anticlimática de lo simple que es: el temor del Señor, esa es la sabiduría, y apartarse del mal es la inteligencia. No es una fórmula secreta. No es un lugar. Es una postura — una especie de respeto honesto por algo más grande que uno mismo, junto con la disposición de realmente alejarse de lo que se sabe que está mal.
Es un tipo de sabiduría extraño comparado con lo que se vende como sabiduría hoy — astucia, credenciales, información. Este versículo sugiere que la sabiduría nunca fue principalmente sobre cuánto sabes. Es sobre cómo te orientas hacia lo que es verdadero y lo que es correcto, algo disponible para absolutamente cualquier persona, rica o pobre, brillante u ordinaria.
Si la sabiduría no se trata realmente de cuánto sabes, ¿cómo sería orientar de verdad tu vida hacia lo correcto?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.