Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
No necesitas creer en nada para sentir algo cuando sales en una noche despejada. La mayoría de las personas lo sienten, aunque no sepan nombrarlo — una especie de silencio, o pequeñez, o asombro que aparece sin ser invitado. Este versículo le pone nombre y dirección a ese sentimiento: "Los cielos cuentan la gloria de Dios."
No es un argumento. Nadie está diciendo que el cielo demuestre algo en sentido judicial. Es más bien una descripción de lo que realmente ocurre cada vez que miras hacia arriba — el cielo no es un decorado neutral, es un discurso, aunque nunca use palabras.
Puedes estar completamente indeciso sobre Dios y aun así reconocer ese instinto en ti mismo, el que se queda callado frente a algo inmenso. Este versículo sugiere que no lo estás imaginando. Ese instinto podría estar señalando algo real.
La próxima vez que el cielo te detenga, ¿y si te permitieras preguntarte por qué?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.