Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 225

Mi Pueblo, Mi Obra

Bendición Sin Fronteras

porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.
ISAÍAS 19:25 · RVR1960

Egipto y Asiria eran los enemigos históricos de Israel — los imperios que habían invadido, oprimido y aterrorizado al pueblo durante generaciones. Por eso resulta genuinamente sorprendente escuchar a Dios llamar a Egipto "pueblo mío" y a Asiria "obra de mis manos", colocándolos en la misma frase que Israel, descrito como su heredad. No es un oráculo sobre el castigo a los rivales de Israel. Es todo lo contrario.

Hubiera sido más fácil, y más esperado, que este pasaje terminara en triunfo sobre los enemigos. En cambio, termina en bendición compartida, extendida a naciones que tenían todo motivo para quedar excluidas de ella. Es una visión de pertenencia mucho más amplia de lo que suele permitir el lenguaje religioso — una donde los viejos rencores y las viejas fronteras no tienen la última palabra sobre quién es bienvenido.

Si has supuesto que lo que ofrece este Dios está reservado para quienes ya parecen estar adentro, este versículo es evidencia directa contra esa suposición. La bendición aparece aquí en la compañía más improbable que puedas imaginar.

Si has supuesto que estás demasiado fuera como para que esta bendición te incluya, este versículo vale la pena leerlo como un contraejemplo directo.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.