Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
Dios lleva a Ezequiel a un valle lleno de huesos — no tumbas recientes, sino huesos tan viejos y secos que claramente llevaban mucho tiempo muertos. Entonces le hace una pregunta que suena casi como una trampa: "¿Vivirán estos huesos?" La respuesta de Ezequiel es honesta y cuidadosa: "Señor Jehová, tú lo sabes." No finge tener una fe que no tiene.
Luego sucede este versículo — el espíritu entrando en algo que estaba más allá de toda esperanza de respirar. No una recuperación lenta. Un acto directo sobre algo que ya no tenía ninguna capacidad de ayudarse a sí mismo.
La imagen originalmente hablaba de una nación derrotada y exiliada que había renunciado a cualquier futuro. Pero es difícil leerlo sin pensar en algún lugar de tu propia vida que se sienta igual de seco — una relación, una esperanza, una versión de ti mismo que dabas por definitivamente terminada. Este versículo no vende optimismo. Describe a un Dios especializado en lugares donde la esperanza técnicamente ya venció.
Si alguna parte de tu vida se siente como huesos secos, quizás valga la pena hacer la misma pregunta honesta que hizo Ezequiel.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.