Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 270

Bocas Cerradas

Bocas Cerradas

Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.
DANIEL 6:22 · RVR1960

Daniel dice algo específico aquí que vale la pena notar: no le da el crédito a la suerte, ni a que los leones estuvieran inusualmente bien alimentados, ni a su propio valor. Dice que un ángel les cerró la boca, y nombra el motivo — fue hallado inocente. No inocente por ser perfecto, sino por seguir haciendo lo sencillo y silencioso de orar volcado hacia su propia integridad, incluso cuando se aprobó una ley específicamente para atraparlo por eso.

El rey había arrojado a Daniel a ese foso medio esperanzado, medio dudando que algo pasara. Lo que recibe a la mañana siguiente es un hombre que pasó la noche en un cuarto construido para matarlo y salió intacto.

Es tentador leer esto solo como una historia de rescate milagroso y quedarse ahí. Pero el detalle más silencioso es lo que metió a Daniel en ese foso: mantuvo un hábito pequeño y constante de volverse hacia Dios, públicamente, con un costo personal real, mucho antes de imaginar que eso importaría tanto.

Vale la pena preguntarse qué cosa pequeña y constante en tu propia vida quizás valga silenciosamente más de lo que parece ahora.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.