¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
"¿Qué Dios como tú?" no es una pregunta que espera una respuesta real — es del tipo que haces cuando algo te ha sorprendido de verdad. Miqueas acaba de pasar la mayor parte de su libro nombrando en detalle los fracasos de Israel. Y aun así, el libro termina aquí, maravillado no del juicio, sino del perdón.
Lo notable es el motivo que se da para la misericordia de Dios: "se deleita en misericordia." No que tolera perdonar a la gente, ni que lo convencen a regañadientes. Se deleita en ello. Es una imagen muy distinta a la que mucha gente lleva consigo — un Dios llevando la cuenta, esperando ser apaciguado.
Y hay una segunda imagen que vale la pena considerar: una ira que no se queda. La mayoría hemos vivido una rabia que se prolonga, que tiñe cada interacción futura. Este versículo describe lo contrario — una ira con fecha de vencimiento, una misericordia sin ella. Si siempre asumiste que Dios guarda rencor, este versículo desafía directamente esa suposición.
Si has imaginado a Dios guardándote rencor, vale la pena leer este versículo otra vez, despacio.
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.