Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Un salario es algo que has ganado. Se te debe, se calcula, se merece. Este versículo dice que el pecado paga un salario, y el salario es la muerte — no como un castigo arbitrario impuesto desde afuera, sino casi como una consecuencia natural, algo que ya venía acumulándose.
Luego la frase gira en una sola palabra: mas. Frente a un salario, pone una dádiva. Una dádiva no se puede ganar, calcular ni merecer — en el momento en que empiezas a deberle algo a alguien por ella, deja de ser dádiva. Ese contraste es todo el versículo. De un lado del libro está lo que has ganado. Del otro, algo entregado de forma gratuita.
Si has pasado la vida asumiendo que cualquier bien que recibes de Dios hay que pagarlo de alguna manera — con esfuerzo, culpa, buen comportamiento —, este versículo está cuestionando esa cuenta en voz baja. No te pide que te ganes la vida eterna, igual que no podrías ganarte un regalo que alguien te entrega. Solo pregunta si lo vas a aceptar.
¿Qué cambiaría si dejaras de intentar ganarte algo que siempre se ofreció como un regalo?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.