Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Fíjate en la palabra que usa esta lista: fruto, en singular, no frutos. No es una lista de nueve logros separados para trabajar uno a la vez, sino la descripción de lo que crece naturalmente de una sola fuente, todo a la vez, tal como un manzano no produce manzanas por esfuerzo — simplemente las produce, por el tipo de árbol que es.
Eso importa porque mucha gente escucha una lista como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y enseguida empieza a evaluarse frente a ella — fallando en la paciencia hoy, yendo bien en la benignidad, muy atrás en la templanza. Este versículo no ofrece una tabla de calificación. Describe la evidencia de que algo más ya vive en una persona.
La línea final — "contra tales cosas no hay ley" — es casi graciosa de lo discreta que es. Claro que no hay ley contra la mansedumbre o la templanza. A nadie hay que contenerlo en ese sentido. El punto no es que esas cosas estén permitidas. Es que así se ve de verdad una vida cuando algo está creciendo en ella, en lugar de ser forzado.
En vez de evaluarte frente a esta lista, ¿qué significaría preguntarte qué está realmente creciendo en ti ahora mismo?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.