Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.
Casi todo el mundo ha oído hablar del 666 — aparece en películas de terror y en bromas sobre la mala suerte mucho antes de que alguien lea el pasaje del que en realidad proviene. Es una lástima, porque el versículo en sí no pide una reacción de miedo. Pide sabiduría. "El que tiene entendimiento, cuente" — esto se presenta como un acertijo para quienes prestan atención de verdad, no como una consigna para quienes quieren un susto barato.
Hay algo casi reconfortante en eso. En un libro lleno de imágenes extrañas y abrumadoras, este versículo se detiene para decir: piensa esto con cuidado, no solo reacciones. Da por hecho que sus lectores son capaces de más que miedo — que pueden razonar de verdad hasta entender algo difícil.
Sea cual sea tu conclusión sobre el número en sí, la invitación detrás de él se sostiene: acércate a las partes difíciles y extrañas de este libro — y, honestamente, de la fe en general — con la mente puesta, no solo con los nervios.
¿Cómo sería acercarte a las partes de la fe que te inquietan con curiosidad en lugar de miedo?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.