Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 34

Yo Soy Santo

Santo Como Él Es

Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra.
LEVÍTICO 11:44 · RVR1960

"Sean santos, porque yo soy santo" suena, a primera vista, como un estándar imposible que llega desde algún lugar inalcanzable — sean perfectos, básicamente, porque yo lo soy. Es una forma desalentadora de empezar una relación con cualquiera, y mucho menos con Dios.

Pero fíjate en lo que rodea esta frase: reglas alimentarias, códigos de pureza, instrucciones sobre qué animales evitar tocar. Regulaciones extrañas, específicas, antiguas. El punto de todo esto no era la perfección de comportamiento por sí misma. Era distinción — una diferencia visible entre este pueblo particular y todos a su alrededor, un recordatorio tejido en la vida diaria, comida tras comida, de que pertenecían a alguien.

La santidad aquí no se trata principalmente de impecabilidad moral. Se trata de pertenencia, apartado a propósito, marcado como propiedad de alguien. Si la palabra "santo" siempre te sonó como una acusación que señala cuánto te quedas corto, vale la pena reconsiderar qué podría significar en realidad: ser reclamado por alguien, de forma distinta, en vez de mezclarte en el fondo de la vida de todos los demás.

¿Qué cambiaría si "santo" significara ser reclamado por alguien, en vez de ser un estándar que siempre estás fallando en cumplir?

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.