Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 149

Ningún Árbitro

Anhelando un Mediador

No hay entre nosotros árbitro Que ponga su mano sobre nosotros dos.
JOB 9:33 · RVR1960

Job quiere una audiencia justa. Está convencido de que ha sido agraviado, pero también está hablando de Dios, que no es exactamente una parte contraria igualitaria en un tribunal. Así que nombra con precisión lo que falta: alguien que pudiera pararse entre los dos, una mano sobre cada uno, alguien que realmente pudiera mediar la disputa en lugar de que un lado simplemente domine al otro.

Eso no es una queja sobre la existencia de Dios. Es una queja sobre el acceso — sobre la posición imposible de tener un agravio contra alguien tan por encima de ti que no hay terreno neutral donde pararse, ningún tercero al que llamar. Job no está perdiendo la fe aquí. Está identificando la forma exacta del problema con el que se topa la fe cuando el sufrimiento se vuelve personal.

Lo que hace que este versículo resuene distinto de como resonó para la audiencia original de Job es la pregunta que queda en el aire, sin respuesta durante su vida: ¿y si ese mediador realmente apareciera con el tiempo? Job pide algo que supone que no existe. Si tú crees que existe o no es una pregunta que vale la pena considerar en vez de simplemente pasarla por alto.

Si alguna vez sentiste que no había nadie capaz de pararse entre tú y Dios, esa brecha vale la pena investigarla en vez de asumir que es permanente.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.