Descubriendo a Jesús Juntos
VERSÍCULO DEL DÍA · Día 219

El Uno al Otro

Mutuo Pertenecer

Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios.
CANTAR DE LOS CANTARES 6:3 · RVR1960

Yo soy de mi amado, y mi amado es mío — la frase está construida como un espejo, una mitad respondiendo a la otra. No es una declaración unilateral de posesión, y tampoco es un aferrarse ansioso y necesitado. Es mutuo, dicho con un tipo de confianza tranquila que no necesita seguir demostrándose.

Luego llega la imagen extraña y suave del final: él apacienta entre los lirios. No cazando, no exigiendo, no inquieto — solo presente, sin prisa, a gusto en un lugar hermoso. Es una nota extraña para terminar un poema de amor, pero sugiere algo que vale la pena notar: pertenecer de verdad no se ve frenético. Se ve asentado.

La mayoría conocemos lo que es perseguir un amor que nunca se asienta, que te mantiene ansioso sobre si seguirá ahí mañana. Este poema describe algo completamente distinto — una pertenencia tan segura de sí misma que puede darse el lujo de estar en calma.

Si el amor que conoces siempre se ha sentido ansioso en lugar de asentado, esta imagen de pertenencia tranquila quizás merezca tu curiosidad.

Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.