Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
Todos tenemos algo en lo que nos apoyamos para sentir que valemos — ser inteligentes, ser fuertes, tener dinero guardado. Este versículo va directo a esas tres cosas y dice: no lo hagas. No porque no tengan valor, sino porque forman una base inestable para una vida.
Lo que ofrece en su lugar suena demasiado simple: si vas a enorgullecerte de algo, que sea de conocer a Dios — específicamente un Dios que practica el amor firme, la justicia y la rectitud. Es raro sentirse orgulloso de eso, porque no lo ganaste. Solo estarías señalando algo verdadero sobre alguien más.
Si has construido tu valor sobre ser capaz o tener razón, vale la pena preguntar qué pasa con ese valor en tu peor día. Este versículo describe una base que no se mueve según tu desempeño.
¿Qué cambiaría si aquello de lo que más te enorgulleces no fuera obra tuya?
Un video corto sobre esto está por llegar — por ahora, sigue leyendo.